Riesgo de autolesión

Riesgo de autolesión

Definición del diagnóstico enfermero NANDA-I

Estado en el que una persona se encuentra en riesgo de infligirse un daño directo. Puede incluir uno o más de los siguientes: autolesiones, automutilación y suicidio.

Definición de características

Mayor (debe estar presente una o más)

  • Expresar el deseo o intento de lesionarse
  • Expresar el deseo de morir o de suicidarse
  • Antecedentes de intentos de autolesión

Menores (pueden estar presentes)

Comunicadas u observadas

  • Depresión
  • Impotencia
  • Abuso de sustancias       
  • Dolor emocional
  • Desasosiego
  • Déficit del autoconcepto
  • Hostilidad
  • Desesperanza       
  • Falta de un sistema de apoyo
  • Control deficiente de los impulsos
  • Alucinaciones/delirios

Factores relacionados

El riesgo de autolesión puede ocurrir como respuesta a una diversidad de problemas de salud, situaciones y conflictos. A continuación se enumeran algunas de las causas.

Fisiopatológicos

Relacionados con sentimientos de impotencia, soledad o desesperanza secundarios a:

  • Discapacidades
  • Enfermedad terminal
  • Enfermedad crónica
  • Dolor crónico
  • Trastorno psiquiátrico
  • Esquizofrenia
  • Trastorno de personalidad
  • Trastorno bipolar   Dependencia de sustancias químicas
  • Abuso de sustancias
  • Nuevo diagnóstico de seropositividad para el virus de inmunodeficiencia humana (VIH)
  • Deterioro mental (orgánico o traumático)
  • Trastorno de adaptación del adolescente
  • Síndrome postraumático
  • Trastornos somatomorfos

Relacionados con el tratamiento

Relacionados con el resultado insatisfactorio del tratamiento (médico, quirúrgico, psicológico)

Relacionados con la dependencia prolongada de:

  • Diálisis                                                                                       
  • Inyecciones de insulina
  • Quimioterapia/radiación                                       
  • Respirador

Situacionales (personales, ambientales)

Relacionados con:

  • Encarcelamiento                                                                      
  • Conflicto paternal/conyugal
  • Depresión                                                                                          
  • Abuso de sustancias en la familia
  • Habilidades de afrontamiento ineficaces             
  • Maltrato infantil

Pérdida real o percibida secundaria a:

  • Situación económica/empleo                                  
  • Estatus/prestigio
  • Muerte de un ser querido                                                          
  • Alguien que abandona el hogar
  • Separación/divorcio                                                     
  • Desastre natural
  • Amenaza de abandono

Relacionados con el deseo de venganza por un daño real o percibido (corporal o a la autoestima)

De maduración

Relacionados con indiferencia al dolor secundaria a autismo

Adolescente

Relacionados con sentimientos de abandono

Relacionados con la presión de los pares

Relacionados con expectativas no realistas de los padres con respecto a su hijo

Relacionados con depresión

Relacionados con un traslado

Relacionados con una pérdida importante

Adulto anciano

Relacionados con pérdidas múltiples secundarias a:

  • Retiro/jubilación
  • Pérdida significativa
  • Aislamiento social
  • Enfermedad

En 2013, el año más reciente del que se dispone de datos, 494,169 personas visitaron un hospital por lesiones debido al comportamiento de automutilación, lo que sugiere que alrededor de 12 personas se dañan a sí mismas (sin necesariamente tener la intención de suicidarse) por cada muerte por suicidio.

El riesgo de autolesión representa un diagnóstico general que puede englobar autolesiones, automutilación o riesgo de suicidio. Aunque al principio pueden parecer iguales, la diferencia radica en la intención. La automutilación y las autolesiones son intentos patológicos de aliviar el estrés de manera temporal, mientras que el suicidio es un intento de morir para aliviar el estrés de manera permanente (Carscadden, 1992, comu-nicación personal).

El riesgo de autolesión también puede ser un diagnóstico temprano muy útil cuando no hay suficientes datos para diferenciar uno de otro. En algunas situaciones clínicas la persona puede sufrir delirio o demencia, por lo que corre el riesgo de dañarse a sí misma (p. ej., sacándose la sonda de Foley o la vía IV). Aquí Riesgo de autolesión sería clínicamente útil.

Riesgo de suicidio ha estado en la obra de esta autora durante más de 20 años, y se añadió a la lista de la NANDA en 2006. Anteriormente, el diagnóstico Riesgo de violencia autodirigida estaba incluido bajo el título de Riesgo de violencia. El término violencia se define como una fuerza rápida e intensa o una fuerza física dañina o peligrosa. Como el lector sabe, el suicidio puede ser violento o no violento (p. ej., sobredosis de barbitúricos). Usar el término “violencia” en el contexto de este diagnóstico puede llevar, lamentablemente, a no detectar a una persona en riesgo de suicidio porque se percibe que no es capaz de ser violenta.

Riesgo de suicidio denota claramente a una persona con alto riesgo de atentar contra su vida y con necesidad de protección. El tratamiento de este diagnóstico incluye validar el riesgo, llegar a un acuerdo con la persona y procurarle protección. El tratamiento de la depresión y desesperanza que éste sufre debe abordarse con otros diagnósticos enfermeros aplicables (p. ej., Afrontamiento ineficaz, Desesperanza).

Objetivos NOC

Autocontrol de la agresión, autocontrol de los impulsos.

La persona elegirá alternativas que no sean dañinas, evidenciado por los siguientes indicadores:

  • Reconoce tener pensamientos de autolesión.
  • Admite una conducta de autolesión si ocurre.
  • Es capaz de identificar los desencadenantes personales.
  • Aprende a identificar y tolerar los sentimientos desagradables.
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Intervenciones NIC

Presencia, control de la ira, gestión del entorno: prevención de la violencia, modificación de la conducta, mejora de la seguridad, terapia de grupo, mejora del afrontamiento, entrenamiento de control de impulsos, intervención de crisis.

Establecer una relación de confianza entre la enfermera y la persona

  • Demostrar la aceptación de la persona como alguien valioso mediante declaraciones ycomportamientos no críticos.

 Preguntar de manera cariñosa y mostrando interés.

  • Fomentar la expresión de pensamientos y sentimientos.
  • Escuchar con atención o, si la persona está en silencio, demostrarle apoyo manteniéndose a su lado.
  • Ser consciente de la extrema sensibilidad de la persona.
  • Clasificar la conducta, no a la persona.
  • Ser sincero en las interacciones con la persona.
  • Ayudarle a vislumbrar esperanza y a reconocer las alternativas.
  • Razonar los procedimientos o intervenciones necesarios.
  • Mantener la dignidad de la persona en el transcurso de la relación terapéutica.

Ayudar a reestructurar pensamientos anteriores/patrones de sentimientos (*Carscadden, 1993)

  • Ayudar a identificar el concepto de pensamiento-sentimiento-conducta.
  • Ayudar a evaluar las recompensas y los inconvenientes del daño a sí mismo.
  • Cambiar el nombre de las palabras que tienen una connotación negativa (p. ej., “retroceso”, no “fracaso”).
  • Ayudar a explorar alternativas viables.

Facilitar el desarrollo de nuevas conductas

  • Validar las buenas habilidades de afrontamiento ya existentes.
  • Fomentar la práctica de escribir: pedirle que lleve un diario donde anote los desencadenantes, los pensamientos, los sentimientos y las alternativas que funcionan y las que no.
  • Ayudar a la persona a ser consciente de su cuerpo como método para descubrir losdesencadenantes y determinar los niveles de la autolesión inminente

Favorecer un entorno que no fomente las autolesiones

  • Siga las políticas y procedimientos para prevenir y/o intervenir en los intentos de dañoa sí mismo.

Promover el uso de alternativas

  • Reforzar que siempre hay alternativas.
  • Reforzar que la autolesión es una opción, no algo que no se pueda controlar.
  • Alivie la tensión reprimida y la hiperactividad sin propósito con la actividad física (p.ej., caminata rápida, terapia de danza, aeróbicos).
  • Proporcionar válvulas de escape físicas y aceptables (p. ej., gritar, golpear una almohada, romper el periódico, usar arcilla o plastilina, dar una vuelta a paso ligero).

 Procurar alternativas menos físicas (p. ej., música relajante y suave, baño caliente, actividades recreativas).

Reducir el exceso de estímulos

  • Proporcionar un entorno sereno y tranquilo.
  • Establecer límites firmes y congruentes a la vez que se otorga a la persona el máximocontrol y opciones posibles dentro de esos límites.
  • Intervenir en las primeras etapas para ayudar a la persona a recuperar el control, evitarla escalada y permitir el tratamiento de la manera menos restrictiva posible.
  • Mantener la comunicación simple. Las personas alteradas no pueden procesar una comunicación complicada.
  • Procurar una zona donde la persona pueda retirarse para disminuir los estímulos (p.ej., habitación de “tiempo fuera”, cuarto tranquilo; las personas que han tomado alucinógenos necesitan una habitación tranquila y a oscuras con un observador discreto).
  • Eliminar los objetos del entorno potencialmente peligrosos (si la persona está en unafase de crisis).
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Determinar el grado actual de amenaza de autolesión, si está indicado

Fase inicial (etapa de pensamientos)

  • Recordar a la persona que su “actitud es ya consabida” y que hay que cambiarla pornuevos patrones de pensamientos y creencias.
  • Procurar alternativas tranquilizadoras y no molestas.

Fase de escalada (etapa de sentimientos)

  • Recordar a la persona que considere las alternativas.
  • Darle tanto control como sea posible para apoyar su responsabilidad.
  • ¿Está controlada? ¿Puedo ayudarle? ¿Le gustaría que le ayudara?
  • Procurar intervenciones más intensas en esta etapa.

Fase de crisis (etapa de conducta)

  • Dar refuerzo positivo si la persona opta por una alternativa y no se lesiona.
  • Si la persona tiene algún objeto con el que pueda lesionarse, pedirle que lo suelte.
  • Seguir remarcando que siempre hay alternativas.
  • Liberar a la persona de la retención lo antes posible para devolverle la responsabilidad. “¿Ha recuperado el control?” “¿Se siente segura?”
  • Atender cuestiones prácticas sin juzgar ni castigar.

Fase posterior a la crisis

 Reforzar positivamente si la persona no se ha lesionado.

  • Ayudar a la persona a solucionar el problema de cómo distraerse antes de la fase decrisis.
  • Evaluar el grado de la lesión/herida si la persona no eligió otra alternativa.
  • En caso necesario, proporcionar ayuda o atención médica.
  • Prestar tan poca atención como sea posible al hecho de haberse autolesionado y centrarse en las fases anteriores (p. ej., “¿Se acuerda de qué lo desencadenó?” “¿Qué cosas pasaron por su mente?” “¿Qué cree que podría haber hecho en lugar de esto?”).
  • Hacer que la persona recupere su rutina y actividades normales tan pronto como seaposible.

Iniciar sistemas de apoyo a la comunidad, cuando y donde esté indicado

Enseñar a la familia

  • Cómo ayudar con las intervenciones apropiadas.
  • Cómo tratar los resultados/conducta autolesiva.

Proporcionar el número de teléfono de urgencias las 24 h Facilitar la derivación a

  • Terapeuta individual.
  • Orientación psicológica familiar.
  • Grupo de apoyo de pares.
  • Orientación profesional/de tiempo libre.
  • Centros de rehabilitación.

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